Biografía
del Dr. Carlos Luis Collado Martínez
San José 1919 - Casalecchio di Reno 1944
En el hogar formado
por el Ingeniero Carlos Collado Quirós y la señora
Emilia Martínez de Collado, el 18 de setiembre de 1919 nace
Carlos Luis Collado Martínez. Posteriormente sus hermanos Óscar
y Hernán.
Infancia y adolescencia.
En su casa del Barrio Amón de San José Costa Rica,
vivió rodeado del cariño de sus padres y hermanos.
Disfrutando, durante las vacaciones escolares, de la granja lechera
de su padre en San Ramón de Tres Ríos.
En la Escuela Buenaventura Corrales (Edificio Metálico)
realiza sus estudios primarios de 1927 a 1932.
En el Liceo de Costa Rica su enseñanza secundaria de 1933
a 1937, con un grupo que se destacó por la amistad, compañerismo
y gran calidad académica, y que posteriormente han sido
relevantes en la vida del país, entre otros: Dr. Manuel
Aguilar Bonilla, Dr. Rodrigo Cordero Zúñiga, Lic.
Virgilio Calvo Brenes, Ing. Federico Baltodano Guillén,
Lic. Alberto Cañas Escalante. |
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Obtiene el título de Bachiller en Ciencias y Letras, al destacar
como el mejor entre los mejores, le fue otorgado el premio Bennett.
Con actividades extracurriculares en la Alianza Francesa y en la Casa
Italia, le permitieron al final de sus estudios secundarios dominar el
inglés, francés e italiano.
Durante su adolescencia participó activamente como boy scout,
en la Acción Católica y actividades como montañismo
y equitación.
En julio de 1938 parte con gran ilusión hacia Italia, navegando
en el barco Il Fella e ingresa a la Real Universidad de Bologna.
Universidad de Bologna.
Desde el inicio de la carrera destaca como uno de los mejores estudiantes,
al inicio de la carrera le confieren el premio Giovanni Perna, por el
mejor examen de Anatomía.
La mayoría de sus calificaciones fueron 30/30 o 30/30 y mención
(lode).
Durante los tres últimos años de la carrera fue discípulo
del Instituto de Anatomía Patológica del Dr. Armando Businco.
Ahí también preparó su tesis de graduación
bajo la dirección del Dr. Businco,
Graduándose como médico cirujano el 31 de mayo de 1944.
Su tesis de graduación “RILIEVI ANATOMOCLINICI SUELLE
NEOPLASIE ENDOCRANICHE”, que la Comisión Examinadora, con
el máximo número de votos y especial mención, decretó también
el honor de imprimirla.
La Real Universidad de Bologna le otorgó el Premio Victor Manuel
II, como la mejor tesis de graduación.
Su participación en la guerra.
En vista de tanto horror de los fascistas y de los ocupantes alemanes,
comenzó a ayudar en clandestinidad a los patriotas italianos heridos
en combate, sabiendo que arriesgaba la vida en cada acción.
Durante este tiempo participó en el “Comando de lo Ángeles”,
organización clandestina que componían como 75 personas,
entre otros costarricenses Juan Fernando Laurent Stewart en Polonia,
Jorge Astúa Caetano en Francia, Carlos Collado en Italia. Comando
que logró rescatar de los nazis y ayudado su fuga hacia la libertad
unos 1.123 personas de las cuales 630 judíos.
Carlos fue perseguido por los fascistas y los nazistas, incluso estuvo
privado de libertad.
Ante la necesidad de servicios de un médico por parte de los partigianos no
dudó en incorporarse a la 63 Brigada Garibaldi “Bolero”.
La casa que ocupaban en la montaña fue atacada por los nazis, habiendo
sido hechos prisioneros, llevados él y doce compañeros
más, a la cercana población de Casalecchio di Reno, torturados
y acecinados el 10 de octubre de 1944 en una plaza de esa población.
Fue enterrado en una fosa común en ese lugar. Al ser liberada
Bologna, su profesor el Dr. Businco procedió exhumarlo y llevarlo
a la tumba de su familia.
Al terminar la guerra su cadáver fue traslado a Costa Rica por
su gran amigo, el Dr. Antonio Portugués.
Funerales en Costra Rica.
15 enero 1946 en la Iglesia del Carmen de San José Costa Rica,
concurrido y conmovedor funeral. Al término de los oficios el
presbítero doctor José Vicente Salazar una sentida alocución
exaltando los méritos de quien luchó, con todas las
fuerzas de su espíritu contra los conculcadores de las libertades
del mundo.
Participaron representantes de la Universidad de Costa Rica, del Colegio
de Médicos y Cirujanos y de todos los sectores de la sociedad.
Hicieron uso de la palabra el Dr. José J. Jiménez Núñez
Rector de la Universidad de Costa Rica, el estudiante Ottón Acosta
Presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios
y el Sr. Adriano Arié Presidente de la Sociedad Italia Libre.
Homenajes en Italia.
El 29 de julio de1945 en el Teatro Mayor de Bologna
en presencia de todas las autoridades de la ciudad se realizó una
solemne ceremonia de conmemoración pública.
Le es conferida la “Medalla Garibaldina”.
Su fotografía es colocada en el Laboratorio de Patología
de la Universidad de Bologna.
Una placa en su honor es colocada en el Hospital Santa Orsola.
En la Plaza Principal de Bologna aparece su fotografía entre
los héroes que dieron su vida por la libertad.
En Casalechio di Reno, en la plaza en que fueron ejecutados, se levanta
un monumento en memoria de los trece mártires. Cada año
ahí se conmemora su heroica desaparición.
Homenajes en Costa Rica.
Marzo 1946 Homenaje en el Liceo de Costa Rica, hicieron
uso de la palabra el Licenciado Alejandro Aguilar Machado, director del
plantel y el alumno Carlos Manuel Castillo, quienes destacaron sus antecedentes
como alumno y su gesta heroica. Su retrato fue colocado en el Salón
de Biología para que sirva de estela luminosa a las generaciones
como ejemplo de valor y excelencia académica.
Setiembre 1946. El Colegio de Médicos y Cirujanos
en homenaje del Dr. Carlos Collado le confiere la incorporación honoris
causa al Colegio, entregándole el diploma al señor
padre del ilustre desaparecido y coloca su retrato en el recinto del
Colegio.
En su honor el Centro Rural de Asistencia de Golfito lleva el nombre
de Dr. Carlos Luis Collado y se colocó su retrato.
Su gesta.
Su heroísmo de brindar su vida pera salvar otras vidas y restaurar
los derechos humanos, merece el reconocimiento universal.
Con ello perdió la ciencia un prometedor médico e investigador,
Costa Rica uno de sus mejores hijos. Sus padres y hermanos no podrán
nunca tener consuelo.
Hernán Collado.
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