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Nosotros
los hombres
Vengo a buscarte, hermano, porque
traigo el poema,
que es traer el mundo a las espaldas.
Soy como un perro que ruge a solas, ladra a las
fieras del odio y de la angustia,
echa a rodar la vida en mitad de la noche.
Traigo sueños, tristezas, alegrías,
mansedumbres,
democracias quebradas como cántaros, religiones
mohosas hasta el alma, rebeliones en germen echando
lenguas de humo, árboles que no tienen
suficientes resinas amorosas.
Estamos sin amor, hermano mío, y esto
es como estar ciegos en mitad de la tierra.
Jorge Debravo,
poeta costarricense |